Precaución, estúpidos sueltos

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Posiblemente sea una teoría sin base científica alguna, de hecho, su primera publicación fue en un panfleto, en 1988. Obra del historiador económico italiano Carlo María Cipolla, la “Teoría de la Estupidez” explora el controvertido tema de la estupidez humana. En este artículo, Cipolla desarrolla una visión de la gente estúpida como un grupo más poderoso que grandes organizaciones, el grupo de los estúpidos. Sin reglamentaciones, líderes o manifiestos, consigue ejercer un gran efecto con una coordinación inigualable.

Para poder contextualizar un poco esta reflexión, resumiré algunas de los principios fundamentales de esta ley:

  • Siempre e inevitablemente cualquiera de nosotros subestima el número de individuos estúpidos en circulación.
  • La probabilidad de que una persona dada sea estúpida es independiente de cualquier otra característica propia de dicha persona.
  • Las personas no-estúpidas siempre subestiman el potencial dañino de la gente estúpida; constantemente olvidan que en cualquier momento, en cualquier lugar y en cualquier circunstancia, asociarse con individuos estúpidos constituye invariablemente un error costoso.
  • Una persona estúpida es el tipo de persona más peligrosa que puede existir.

Pero entre todas ellas, la que ha motivado esta entrada y la cual suscribo plenamente, es ésta:

  • Una persona es estúpida si causa daño a otras personas o grupo de personas sin obtener ella ganancia personal alguna o, incluso peor, provocándose daño a sí misma en el proceso.

Cipolla desarrolló este cuadrante en el que se puede ver la ubicación de los diferentes tipos de personas: incauto, inteligente, estúpido y malvado.

cipolla 4 tipos

Inteligente es quien obtiene ganancia propia y proporciona ganancia a los demás. Malvado es quien obtiene ganancia a costa de las pérdidas de otros. Incauto es quien pierde proporcionando ganancia al resto, y por último, estúpido es quien pierde (o no gana) y hace perder a los demás.

Si trazamos una diagonal que divida a los incautos y a los malvados, obtenemos esta subdivisión del cuadrante original:

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Ya por partes, cualquiera de nosotros puede entender las motivaciones del inteligente. También, aunque no las compartamos, podemos entender lo que lleva a un malvado a actuar de determinada forma. E incluso podemos llegar a comprender al incauto inteligente, o también llamado tonto útil, ya que lo que el pierde, es inferior a lo que hace ganar a los demás. Pero, ¿quién puede lograr conocer la lógica bajo la que funcionan los estúpidos? 

Ellos, los estúpidos, son mucho más peligrosos que los malvados por su impredecibilidad. Una persona inteligente puede levantar sus defensas de forma racional, puede actuar de tal forma que impida a un malvado obtener beneficio de su desgracia, pero ante un estúpido, es imposible reaccionar o defenderse. El estúpido es irracional.

El mayor peligro del estúpido, es que el no es consciente de serlo. El inteligente sabe que es inteligente, el malvado tiene conciencia de ser malvado, e incluso el incauto reconoce y lamenta ser incauto. El estúpido, confundido, cree estar en cualquiera de las otras tres categorías, y nunca reconocerá ser estúpido.

Para intentar ilustrar mejor este caso, pondré un supuesto como ejemplo. Imaginemos que un no estúpido, en el desempeño habitual de su labor profesional, comete un error, a priori intrascendente, un error tolerable, consustancial, o incluso relativo, sujeto a interpretaciones. No ocurre nada, pero entonces, llega un estúpido. ¿Para subsanar ese error a tiempo y evitar un posible daño posterior para el autor? ¡NO! Entonces sería un inteligente, para magnificarlo y provocar que pueda ocasionar unas consecuencias negativas originalmente poco probables.

¿Qué beneficio obtiene el estúpido con su acción? Absolutamente ninguno, e incluso puede perder tiempo y esfuerzo efectuándola. ¿Entonces por qué la realiza? Sólo él lo sabe.

Sin duda, el escenario que particularmente más favorece la aparición de estúpidos, son las redes sociales. Cuando los estúpidos se sienten protegidos por el anonimato, la distancia, el hacinamiento de semejantes, la falta de empatía o el desconocimiento del efecto de su acción, nada les impide ejecutarla.

Así que tened cuidado, personas inteligentes, malvadas e incautas del mundo, no sabéis quien puede ser el próximo estúpido que se cruce en vuestra vida. En cualquier momento y lugar, bajo cualquier circunstancia, tratar con estúpidos puede suponer un costosísimo error.

Por el contrario, si quien lee estas líneas es un estúpido, de poco servirá lo que pueda aconsejarle, ya que como he dicho, no es consciente de serlo, así que me limitaré a acabar con un inespecífico “Meditad vuestras acciones, considerad sus consecuencias, y si tras realizarlas, no solo no vais a obtener beneficio, sino que incluso podéis provocar pérdidas ajenas, ¡NO LO HAGÁIS!”

Gracias.

 

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