Homenaje a la esperanza

El pasado miércoles 13 de noviembre, el Real Zaragoza y el fútbol español vivieron una jornada inundada de fiel emotividad, una tarde en la que el ganador no venció ni el perdedor se lamentó, un partido en el que la humanidad y el cariño predominaron sobre la competitividad. 
 
Los actuales jugadores del Real Zaragoza, se enfrentaron a un combinado de “amigos de Cáceres”, para rendir homenaje a este símbolo de la etapa más gloriosa del equipo aragonés. Un choque que sirvió para recaudar un dinero muy necesitado por el zaguero argentino que alzara la Recopa de Europa al cielo de París aquel lejano 10 de Mayo de 1995, para sufragar los gastos de su complicada recuperación.
 
Fernando Cáceres recibió un disparo en la cabeza en 2009 cuando unos desgraciados le robaron su vehículo. Como consecuencia de este acto, perdió el ojo derecho y sufrió graves daños cerebrales, todavía perceptibles, tras pasar varios meses en estado crítico, entre la vida y la muerte, con un pronóstico nada optimista. Pero el “Negro” luchó y venció, se sobrepuso a esta adversidad demostrando una fuerza y una ambición envidiable, se agarró a la vida como se agarrara a esa histórica Recopa en el larguero del Parque de los Príncipes.
 
En agosto de este año, Cáceres volvió a ser víctima de un atraco, esta vez en su casa. Unos delincuentes, conscientes del estado del exjugador y de la nula resistencia que impondría a sus reprensibles intenciones, se colaron en su hogar y tras asestarle una cruel paliza a un hombre obligado a permanecer en una silla de ruedas, le despojaron de muchas de sus propiedades.
 
Pero ni todos estos sucesos le han robado el sentido del humor y la esperanza por vivir a Fernando, que demuestra en cada entrevista su actitud positiva.
 
Me gustaria, si me lo permites, comparar estos hechos con otros conocidos por cualquier zaragocista. Así como la bala penetrara en el cerebro de Cáceres, en el año 2006 Agapito Iglesias se convirtió en el propietario del Real Zaragoza, mermando poco a poco desde entonces toda la historia y el prestigio de este gran club. De la misma manera que aquellos delincuentes se aprovecharon de un pobre inválido sin capacidad para defenderse y así robarle y golpearle sin oposición, Agapito Iglesias, 7 años después, ha conseguido arrebatar las ilusiones de toda la afición blanquilla, golpeándoles y desposeyendoles de cualquier esperanza futura,  estrujando el desgraciado estado del club que él mismo ha llevado a la ruina, económica y deportiva, pero sobre todo sentimental.
 
Sirva este homenaje para que la dañada afición maña muestre síntomas de vida, recupere unos valores propios que ningún atracador ni máximo accionista puede arrebatarles. La grandeza de este club y de toda su hinchada debe siempre imponerse a los deshonestos intereses de su propietario.
 
Zaragoza nunca se rinde
 

 

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